Los desafíos que enfrenta una mujer

Los desafíos que enfrenta una mujer

A lo largo de la historia, tristemente el papel de la mujer en la iglesia ha sido cuestionado por algunas personas, ya que se les ha discriminado en cierta manera por su género, creyendo que no son capaces de desarrollarse en la iglesia y en los espacios públicos, así como los hombres. Podríamos expresar que, aunque exista este dato, existe también una parte positiva, y es que en los últimos tiempos se ha descubierto que ellas poseen la capacidad de desarrollarse en las comunidades de fe, dirigiendo grupos, enseñando la Palabra de Dios y otras actividades ministeriales.

Acerca de esto vemos en la Palabra el ejemplo de mujeres como, Sara: llena de fe respetuosa, bonita, madre del pueblo de Israel, Rajab: valiente, creyente en Dios, salvó su familia, Débora: jueza, profetisa, líder de guerra, Rut: leal, dedicada, trabajadora, fiel de Dios, Ana: Mujer de oración, fiel, adoradora, madres del profeta Samuel, Ester: bonita, inteligente, sensata, valiente, María: humilde, obediente, Priscila: valiente, cooperadora, etc.. Con ello no se quiere decir que las mujeres deben participar más que los hombres en las iglesias, sino que ambos deben recibir el mismo trato, y contar con las mismas oportunidades.

Indudablemente se puede asegurar que uno de los desafíos mas grandes que enfrenta la mujer hoy en día es su aceptación en los espacios públicos y de iglesia. Sin embargo, lo que llama la atención de esta temática es que las mujeres son quienes regularmente están presentes en las actividades de iglesia, también son quienes muestran esa pasión en todo lo que se lleva a cabo en las comunidades de fe, en resumidas cuenta son las que mueven la iglesia con el arduo trabajo que hacen a diario.

La buena noticia en todo esto, es que a pesar de la situación que las mujeres enfrentan a diario, en Cristo, las barreras raciales, sociales y sexuales han sido rotas para que todos sean uno. “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” Gálatas 3:28 (Junta de Ministerio de la iglesia del Pacto Evangélico, 1987, pág. 2). Pablo muestra a través de sus cartas la importancia que Jesús le había brindado a toda persona, sin importar su condición social, económica, o de género.

Por tal razón, las mujeres debemos gozar de esos beneficios que encontramos en el Señor Jesucristo y en su Palabra, no nos debemos sentir menos que nadie, pero tampoco más que otros, debemos sentirnos libres para adorar al Señor con nuestra manera de vivir, y con esa gracia que Él nos ha dado ser mujeres influyentes en nuestro hogar, trabajo, estudios, iglesia, etc; sin importar que piense la sociedad, ya que Cristo ha pagado el precio para que hoy gocemos de esa libertad y nos sintamos plenas en todas las áreas de nuestra vida. ¡Es hora de dejar los estereotipos de la sociedad y tomar nuestro papel como escogida de Dios! En Dios todo es posible, en Dios se rompen las barreras que el enemigo quiere poner al frente, porque mayor es el que esta en nosotros, que en que está en el mundo. ¡Levántate mujer y resplandece porque tu luz ha llegado!

Con amor, su servidora y hermana en Cristo Cindy Galindo. Soy una hija, hermana, esposa, madre, y pastora. Creo fielmente que las mujeres somos portadoras de la gracia y de la salvación y que Cristo ha puesto en nuestras manos la responsabilidad de influir positivamente en otras mujeres para impactar sus vidas y traerlas a los pies de Cristo. ¡En Él somos más que vencedoras!

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