Nuestra Nueva Posición en Cristo

Nuestra Nueva Posición en Cristo

Hoy más que nunca se hace imperioso levantar la verdad de Cristo con respecto a quienes somos. El enemigo está
atacando más que nunca nuestra identidad y posición en Cristo. Sin embargo la verdad de Cristo afirma quienes somos y el nuevo status que adquirimos como nueva creación.

Rahab, es un buen ejemplo para comprender el nuevo status que vivimos al entrar en los planes divinos. Su historia se encuentra en Josué 2 y 6 y desde ese relato podemos entender que Rahab advirtió el peligro y tomó arriesgadamente una opción complicada, pero por cierto, la más conveniente. La transformación hacia su nuevo status comienza desde el momento en que acoge a los espías y les ayuda a escapar. Su mala reputación no fue un inconveniente para que Dios la incluyera en sus planes y en la genealogía del Salvador. Este pequeño relato nos afirma que cuando Dios nos mira y aceptamos su invitación de amor, él se encarga de lo demás. Rahab no solamente alcanzó salvación para ella, sino para toda su familia, y pasó a ser perteneciente a un nuevo pueblo, al pueblo de la promesa, ¡al pueblo de Dios! . Así mismo, nosotros que no éramos pueblo, vinimos a ser parte de ésta nación santa, rebaño de Dios. Nuestro status fue cambiado y por consiguiente somos alcanzados por las riquezas de su gloria. La Biblia afirma que somos hechura de Dios Efesios 2:10 y coherederas con Cristo Romanos 8:17, además de muchos otros pasajes que afirman quienes somos ahora. Una mujer que sabe quien es, no es fácil de sucumbir ante las pruebas y las luchas, no es fácil de ser llevada por las corrientes de este mundo, y la vanidad de esta vida. Una mujer que tiene claro su nueva identidad en Cristo no titubea ante las tentaciones del enemigo, no vive un cristianismo ambigüo y ligero. Una mujer que entiende su nueva posición en Cristo vive de acuerdo a las características de su nueva vida que se revela en la Palabra viva de Dios.

Por lo tanto, no somos lo que el mundo dice que somos, lo que la tibieza espiritual de muchos movimientos cristianos pretende que seamos, lo que mi mente dice o lo que otros dicen, “somos lo que Cristo dice que somos” Efesios 1:3-12:

» Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo.  Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad,  para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado.   En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia  que Dios nos dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento.  Él nos hizo conocer el *misterio de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo,  para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo: reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra.  En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad,  a fin de que nosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria.

por Pastora Claudia Guzmán, Mter en Teología

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